Nuevas recetas

Más de la mitad de los estadounidenses hacen trampa en su dieta con este alimento

Más de la mitad de los estadounidenses hacen trampa en su dieta con este alimento

Todos hacemos trampa en nuestras dietas: da la casualidad de que el 53 por ciento de nosotros lo hacemos con una rebanada celestial (o dos) de pizza.

Los planes mejor trazados de ratones y hombres que quieren perder unos kilos….

Zambullirse de cabeza en una dieta puede ser emocionante, pero después de unos días o semanas, el interminable desfile de verduras y pequeñas porciones comienza a difuminarse y te encuentras soñando despierto con las grasas saturadas de un grasiento drive-through. Todos engañamos nuestras dietas y un nuevo estudio que encuestaron a 1,000 personas encontraron que la comida trampa dietética más prevalente era la pizza (aproximadamente el 53 por ciento de los encuestados la incluyó como su comida para romper las reglas). Por supuesto, esta información debe tomarse con un grano de sal, ya que el estudio fue encargado por la cadena de pizzas Home Run Inn del área de Chicago.

Aquí está el desglose de nuestras comidas trampa favoritas, además de la pizza:

Cualquier cosa frita: 39 por ciento

Dulces y chocolate: 32 por ciento

Carne a la parrilla (como hamburguesas): 20 por ciento

Alcohol: 20 por ciento

Pasta: 19 por ciento

Pasteles y tartas: 16 por ciento

La encuesta también descubrió algunos estereotipos dietéticos: que las mujeres tenían más probabilidades de ser atrapadas con chocolate que los hombres, pero los hombres eran más propensos a hacer trampa con una hamburguesa o un bistec. Si eres del noreste, es más probable que hagas trampa con dulces como pasteles o galletas. Si eres del sur, los alimentos fritos y los refrescos son tu punto débil. .

Si quiere que las comidas engañosas sean flacas y si funcionan o no (satisfaciendo el impulso de algo fuera de su ámbito dietético reglamentado), lo desglosamos aquí.


¿Debería tomar suplementos dietéticos?

Cuando busca esa botella de vitamina C o píldoras de aceite de pescado, se preguntará qué tan bien funcionarán y si son seguras. Lo primero que debe preguntarse es si los necesita en primer lugar.

Más de la mitad de todos los estadounidenses toman uno o más suplementos dietéticos al día o en ocasiones. Los suplementos están disponibles sin receta y generalmente vienen en forma de píldora, polvo o líquido. Los suplementos comunes incluyen vitaminas, minerales y productos a base de hierbas, también conocidos como botánicos.

Las personas toman estos suplementos para asegurarse de obtener suficientes nutrientes esenciales y para mantener o mejorar su salud. Pero no todo el mundo necesita tomar suplementos.

"Es posible obtener todos los nutrientes que necesita comiendo una variedad de alimentos saludables, por lo que no tiene que tomar uno", dice Carol Haggans, dietista registrada y consultora de los NIH. "Pero los suplementos pueden ser útiles para llenar los vacíos en su dieta".

Algunos suplementos pueden tener efectos secundarios, especialmente si se toman antes de la cirugía o con otros medicamentos. Los suplementos también pueden causar problemas si tiene ciertas condiciones de salud. Y los efectos de muchos suplementos no se han probado en niños, mujeres embarazadas y otros grupos. Por lo tanto, hable con su proveedor de atención médica si está pensando en tomar suplementos dietéticos.

"Debe hablar con su médico sobre los suplementos que está tomando para que su atención pueda integrarse y administrarse", aconseja el Dr. Craig Hopp, experto en investigación de productos botánicos de los NIH.

Los suplementos dietéticos están regulados por la Administración de Drogas y Alimentos de los Estados Unidos (FDA) como alimentos, no como medicamentos. La etiqueta puede reclamar ciertos beneficios para la salud. Pero a diferencia de los medicamentos, los suplementos no pueden pretender curar, tratar o prevenir una enfermedad.

"Hay poca evidencia de que cualquier suplemento pueda revertir el curso de cualquier enfermedad crónica", dice Hopp. "No tome suplementos con esa expectativa".

La evidencia sugiere que algunos suplementos pueden mejorar la salud de diferentes maneras. Los suplementos de nutrientes más populares son los multivitamínicos, el calcio y las vitaminas B, C y D. El calcio apoya la salud ósea y la vitamina D ayuda al cuerpo a absorber el calcio. Las vitaminas C y E son antioxidantes, moléculas que previenen el daño celular y ayudan a mantener la salud.

Las mujeres necesitan hierro durante el embarazo y los bebés amamantados necesitan vitamina D. El ácido fólico (400 microgramos al día, ya sea de suplementos o alimentos fortificados) es importante para todas las mujeres en edad fértil.

La vitamina B12 mantiene saludables las células nerviosas y sanguíneas. "La vitamina B12 proviene principalmente de la carne, el pescado y los productos lácteos, por lo que los veganos pueden considerar tomar un suplemento para asegurarse de obtener suficiente", dice Haggans.

La investigación sugiere que el aceite de pescado puede promover la salud del corazón. De los suplementos que no se derivan de vitaminas y minerales, dice Hopp, "el aceite de pescado probablemente tiene la mayor evidencia científica para respaldar su uso".

Los efectos sobre la salud de algunos otros suplementos comunes necesitan más estudio. Estos incluyen glucosamina (para el dolor en las articulaciones) y suplementos a base de hierbas como la equinácea (salud inmunológica) y el aceite de linaza (digestión).

Muchos suplementos tienen efectos leves con pocos riesgos. Pero tenga cuidado. La vitamina K, por ejemplo, reducirá la capacidad de acción de los anticoagulantes. El ginkgo puede aumentar el adelgazamiento de la sangre. La hierba de San Juan se usa a veces para aliviar la depresión, la ansiedad o el dolor nervioso, pero también puede acelerar la descomposición de muchos medicamentos, como los antidepresivos y las píldoras anticonceptivas, y hacerlos menos efectivos.

El hecho de que un suplemento se promocione como "natural" no significa necesariamente que sea seguro. Las hierbas consuelda y kava, por ejemplo, pueden dañar gravemente el hígado.

"Es importante conocer la composición química, cómo se prepara y cómo funciona en el cuerpo, especialmente para las hierbas, pero también para los nutrientes", dice Haggans. "Hable con un proveedor de atención médica para que le aconseje si necesita un suplemento en primer lugar, la dosis y las posibles interacciones con los medicamentos que ya está tomando".

Para las vitaminas y minerales, verifique el% del valor diario (DV) de cada nutriente para asegurarse de que no está consumiendo demasiado. "Es importante tener en cuenta la VD y el límite superior", dice Haggans. Demasiados ciertos suplementos pueden ser dañinos.

Los científicos aún tienen mucho que aprender incluso sobre las vitaminas comunes. Un estudio reciente encontró evidencia inesperada sobre la vitamina E. Investigaciones anteriores sugirieron que los hombres que tomaban suplementos de vitamina E podrían tener un riesgo menor de desarrollar cáncer de próstata. "Pero para nuestra sorpresa, un gran ensayo clínico financiado por los NIH de más de 29,000 hombres descubrió que tomar suplementos de vitamina E en realidad aumentó, no redujo, el riesgo de esta enfermedad", dice el Dr. Paul M. Coates, director de NIH. Oficina de Suplementos Dietéticos. Por eso es importante realizar estudios clínicos de suplementos para confirmar sus efectos.

Debido a que los suplementos están regulados como alimentos, no como medicamentos, la FDA no evalúa la calidad de los suplementos ni sus efectos en el cuerpo. Si se descubre que un producto no es seguro después de que llega al mercado, la FDA puede restringir o prohibir su uso.

Los fabricantes también son responsables de la pureza del producto y deben enumerar con precisión los ingredientes y sus cantidades. Pero no existe una agencia reguladora que se asegure de que las etiquetas coincidan con lo que hay en las botellas. Corre el riesgo de obtener menos, o en ocasiones más, de los ingredientes enumerados. Es posible que ni siquiera se enumeren todos los ingredientes.

Algunas organizaciones independientes realizan pruebas de calidad de los suplementos y ofrecen sellos de aprobación. Esto no garantiza que el producto funcione o sea seguro, solo asegura que el producto se hizo correctamente y que contiene los ingredientes enumerados.

“Los productos que se venden a nivel nacional en las tiendas y en línea donde normalmente compra deberían estar bien”, dice Coates. "Según la FDA, los suplementos que tienen más probabilidades de estar contaminados con ingredientes farmacéuticos son remedios herbales que se promueven para bajar de peso y mejorar el rendimiento sexual o atlético".

Para facilitar la búsqueda de información confiable, los NIH tienen hojas informativas sobre suplementos dietéticos en ods.od.nih.gov/factsheets/list-all/. Los NIH también lanzaron recientemente una base de datos de etiquetas de suplementos dietéticos en línea en www.dsld.nlm.nih.gov. Esta base de datos gratuita le permite buscar los ingredientes de miles de suplementos dietéticos. Incluye información de la etiqueta sobre la dosis, las declaraciones de propiedades saludables y las precauciones.

Para obtener información más personalizada y sobre la marcha sobre los suplementos dietéticos, consulte la aplicación gratuita actualizada de los NIH para su teléfono inteligente o tableta: My Dietary Supplements (MyDS).

La aplicación MyDS proporciona la información más reciente sobre suplementos y le permite realizar un seguimiento de las vitaminas, minerales, hierbas y otros productos que toma. Incluso puede realizar un seguimiento de los suplementos que toman sus padres, cónyuge o hijos.

“Decidir si tomar suplementos dietéticos y cuáles tomar es un asunto serio”, dice Coates. “Primero, aprenda sobre sus beneficios potenciales y los riesgos que puedan presentar. Hable con sus proveedores de atención médica sobre los productos que le interesan y decidan juntos qué es lo mejor para usted, en todo caso, para su salud en general ".


¿Debería tomar suplementos dietéticos?

Cuando busca esa botella de vitamina C o píldoras de aceite de pescado, se preguntará qué tan bien funcionarán y si son seguras. Lo primero que debe preguntarse es si los necesita en primer lugar.

Más de la mitad de todos los estadounidenses toman uno o más suplementos dietéticos al día o en ocasiones. Los suplementos están disponibles sin receta y generalmente vienen en forma de píldora, polvo o líquido. Los suplementos comunes incluyen vitaminas, minerales y productos a base de hierbas, también conocidos como botánicos.

Las personas toman estos suplementos para asegurarse de obtener suficientes nutrientes esenciales y para mantener o mejorar su salud. Pero no todo el mundo necesita tomar suplementos.

"Es posible obtener todos los nutrientes que necesita al comer una variedad de alimentos saludables, por lo que no tiene que tomar uno", dice Carol Haggans, dietista registrada y consultora de los NIH. "Pero los suplementos pueden ser útiles para llenar los vacíos en su dieta".

Algunos suplementos pueden tener efectos secundarios, especialmente si se toman antes de la cirugía o con otros medicamentos. Los suplementos también pueden causar problemas si tiene ciertas condiciones de salud. Y los efectos de muchos suplementos no se han probado en niños, mujeres embarazadas y otros grupos. Por lo tanto, hable con su proveedor de atención médica si está pensando en tomar suplementos dietéticos.

"Debe hablar con su médico sobre los suplementos que está tomando para que su atención pueda integrarse y administrarse", aconseja el Dr. Craig Hopp, experto en investigación de productos botánicos de los NIH.

Los suplementos dietéticos están regulados por la Administración de Drogas y Alimentos de los Estados Unidos (FDA) como alimentos, no como medicamentos. La etiqueta puede reclamar ciertos beneficios para la salud. Pero a diferencia de los medicamentos, los suplementos no pueden pretender curar, tratar o prevenir una enfermedad.

"Hay poca evidencia de que cualquier suplemento pueda revertir el curso de cualquier enfermedad crónica", dice Hopp. "No tome suplementos con esa expectativa".

La evidencia sugiere que algunos suplementos pueden mejorar la salud de diferentes maneras. Los suplementos de nutrientes más populares son los multivitamínicos, el calcio y las vitaminas B, C y D. El calcio apoya la salud ósea y la vitamina D ayuda al cuerpo a absorber el calcio. Las vitaminas C y E son antioxidantes, moléculas que previenen el daño celular y ayudan a mantener la salud.

Las mujeres necesitan hierro durante el embarazo y los bebés amamantados necesitan vitamina D. El ácido fólico (400 microgramos al día, ya sea de suplementos o alimentos fortificados) es importante para todas las mujeres en edad fértil.

La vitamina B12 mantiene saludables las células nerviosas y sanguíneas. "La vitamina B12 proviene principalmente de la carne, el pescado y los productos lácteos, por lo que los veganos pueden considerar tomar un suplemento para asegurarse de obtener suficiente", dice Haggans.

La investigación sugiere que el aceite de pescado puede promover la salud del corazón. De los suplementos que no se derivan de vitaminas y minerales, dice Hopp, "el aceite de pescado probablemente tiene la mayor evidencia científica para respaldar su uso".

Los efectos sobre la salud de algunos otros suplementos comunes necesitan más estudio. Estos incluyen glucosamina (para el dolor en las articulaciones) y suplementos a base de hierbas como la equinácea (salud inmunológica) y el aceite de linaza (digestión).

Muchos suplementos tienen efectos leves con pocos riesgos. Pero tenga cuidado. La vitamina K, por ejemplo, reducirá la capacidad de acción de los anticoagulantes. El ginkgo puede aumentar el adelgazamiento de la sangre. La hierba de San Juan se usa a veces para aliviar la depresión, la ansiedad o el dolor nervioso, pero también puede acelerar la descomposición de muchos medicamentos, como los antidepresivos y las píldoras anticonceptivas, y hacerlos menos efectivos.

El hecho de que un suplemento se promocione como "natural" no significa necesariamente que sea seguro. Las hierbas consuelda y kava, por ejemplo, pueden dañar gravemente el hígado.

"Es importante conocer la composición química, cómo se prepara y cómo funciona en el cuerpo, especialmente para las hierbas, pero también para los nutrientes", dice Haggans. "Hable con un proveedor de atención médica para que le aconseje si necesita un suplemento en primer lugar, la dosis y las posibles interacciones con los medicamentos que ya está tomando".

Para las vitaminas y minerales, verifique el% del valor diario (DV) de cada nutriente para asegurarse de que no está consumiendo demasiado. "Es importante tener en cuenta la VD y el límite superior", dice Haggans. Demasiados ciertos suplementos pueden ser dañinos.

Los científicos aún tienen mucho que aprender incluso sobre las vitaminas comunes. Un estudio reciente encontró evidencia inesperada sobre la vitamina E. Investigaciones anteriores sugirieron que los hombres que tomaban suplementos de vitamina E podrían tener un riesgo menor de desarrollar cáncer de próstata. "Pero para nuestra sorpresa, un gran ensayo clínico financiado por los NIH de más de 29,000 hombres descubrió que tomar suplementos de vitamina E en realidad aumentó, no redujo, el riesgo de esta enfermedad", dice el Dr. Paul M. Coates, director de NIH. Oficina de Suplementos Dietéticos. Por eso es importante realizar estudios clínicos de suplementos para confirmar sus efectos.

Debido a que los suplementos están regulados como alimentos, no como medicamentos, la FDA no evalúa la calidad de los suplementos ni sus efectos en el cuerpo. Si se descubre que un producto no es seguro después de que llega al mercado, la FDA puede restringir o prohibir su uso.

Los fabricantes también son responsables de la pureza del producto y deben enumerar con precisión los ingredientes y sus cantidades. Pero no existe una agencia reguladora que se asegure de que las etiquetas coincidan con lo que hay en las botellas. Corre el riesgo de obtener menos, o en ocasiones más, de los ingredientes enumerados. Es posible que ni siquiera se enumeren todos los ingredientes.

Algunas organizaciones independientes realizan pruebas de calidad de los suplementos y ofrecen sellos de aprobación. Esto no garantiza que el producto funcione o sea seguro, solo asegura que el producto se hizo correctamente y que contiene los ingredientes enumerados.

“Los productos que se venden a nivel nacional en las tiendas y en línea donde normalmente compra deberían estar bien”, dice Coates. "Según la FDA, los suplementos que tienen más probabilidades de estar contaminados con ingredientes farmacéuticos son remedios herbales que se promueven para bajar de peso y mejorar el rendimiento sexual o atlético".

Para facilitar la búsqueda de información confiable, los NIH tienen hojas informativas sobre suplementos dietéticos en ods.od.nih.gov/factsheets/list-all/. Los NIH también lanzaron recientemente una base de datos en línea de etiquetas de suplementos dietéticos en www.dsld.nlm.nih.gov. Esta base de datos gratuita le permite buscar los ingredientes de miles de suplementos dietéticos. Incluye información de la etiqueta sobre dosis, declaraciones de propiedades saludables y precauciones.

Para obtener información más personalizada sobre la marcha sobre los suplementos dietéticos, consulte la aplicación gratuita actualizada de los NIH para su teléfono inteligente o tableta: My Dietary Supplements (MyDS).

La aplicación MyDS proporciona la información más reciente sobre suplementos y le permite realizar un seguimiento de las vitaminas, minerales, hierbas y otros productos que toma. Incluso puede realizar un seguimiento de los suplementos que toman sus padres, cónyuge o hijos.

“Decidir si tomar suplementos dietéticos y cuáles tomar es un asunto serio”, dice Coates. “Conozca primero sus posibles beneficios y los riesgos que puedan presentar. Hable con sus proveedores de atención médica sobre los productos que le interesan y decidan juntos qué es lo mejor para usted, en todo caso, para su salud en general ".


¿Debería tomar suplementos dietéticos?

Cuando busca esa botella de vitamina C o píldoras de aceite de pescado, se preguntará qué tan bien funcionarán y si son seguras. Lo primero que debe preguntarse es si los necesita en primer lugar.

Más de la mitad de todos los estadounidenses toman uno o más suplementos dietéticos al día o en ocasiones. Los suplementos están disponibles sin receta y generalmente vienen en forma de píldora, polvo o líquido. Los suplementos comunes incluyen vitaminas, minerales y productos a base de hierbas, también conocidos como botánicos.

Las personas toman estos suplementos para asegurarse de obtener suficientes nutrientes esenciales y para mantener o mejorar su salud. Pero no todo el mundo necesita tomar suplementos.

"Es posible obtener todos los nutrientes que necesita al comer una variedad de alimentos saludables, por lo que no tiene que tomar uno", dice Carol Haggans, dietista registrada y consultora de los NIH. "Pero los suplementos pueden ser útiles para llenar los vacíos en su dieta".

Algunos suplementos pueden tener efectos secundarios, especialmente si se toman antes de la cirugía o con otros medicamentos. Los suplementos también pueden causar problemas si tiene ciertas condiciones de salud. Y los efectos de muchos suplementos no se han probado en niños, mujeres embarazadas y otros grupos. Por lo tanto, hable con su proveedor de atención médica si está pensando en tomar suplementos dietéticos.

"Debe hablar con su médico sobre los suplementos que está tomando para que su atención pueda integrarse y administrarse", aconseja el Dr. Craig Hopp, experto en investigación de productos botánicos de los NIH.

Los suplementos dietéticos están regulados por la Administración de Drogas y Alimentos de los Estados Unidos (FDA) como alimentos, no como medicamentos. La etiqueta puede reclamar ciertos beneficios para la salud. Pero a diferencia de los medicamentos, los suplementos no pueden pretender curar, tratar o prevenir una enfermedad.

"Hay poca evidencia de que cualquier suplemento pueda revertir el curso de cualquier enfermedad crónica", dice Hopp. "No tome suplementos con esa expectativa".

La evidencia sugiere que algunos suplementos pueden mejorar la salud de diferentes maneras. Los suplementos de nutrientes más populares son los multivitamínicos, el calcio y las vitaminas B, C y D. El calcio apoya la salud ósea y la vitamina D ayuda al cuerpo a absorber el calcio. Las vitaminas C y E son antioxidantes, moléculas que previenen el daño celular y ayudan a mantener la salud.

Las mujeres necesitan hierro durante el embarazo y los bebés amamantados necesitan vitamina D. El ácido fólico (400 microgramos al día, ya sea de suplementos o alimentos fortificados) es importante para todas las mujeres en edad fértil.

La vitamina B12 mantiene saludables las células nerviosas y sanguíneas. "La vitamina B12 proviene principalmente de la carne, el pescado y los productos lácteos, por lo que los veganos pueden considerar tomar un suplemento para asegurarse de obtener suficiente", dice Haggans.

La investigación sugiere que el aceite de pescado puede promover la salud del corazón. De los suplementos que no se derivan de vitaminas y minerales, dice Hopp, "el aceite de pescado probablemente tiene la mayor evidencia científica para respaldar su uso".

Los efectos sobre la salud de algunos otros suplementos comunes necesitan más estudio. Estos incluyen glucosamina (para el dolor en las articulaciones) y suplementos a base de hierbas como la equinácea (salud inmunológica) y el aceite de linaza (digestión).

Muchos suplementos tienen efectos leves con pocos riesgos. Pero tenga cuidado. La vitamina K, por ejemplo, reducirá la capacidad de acción de los anticoagulantes. El ginkgo puede aumentar el adelgazamiento de la sangre. La hierba de San Juan se usa a veces para aliviar la depresión, la ansiedad o el dolor nervioso, pero también puede acelerar la descomposición de muchos medicamentos, como los antidepresivos y las píldoras anticonceptivas, y hacerlos menos efectivos.

El hecho de que un suplemento se promocione como "natural" no significa necesariamente que sea seguro. Las hierbas consuelda y kava, por ejemplo, pueden dañar gravemente el hígado.

"Es importante conocer la composición química, cómo se prepara y cómo funciona en el cuerpo, especialmente para las hierbas, pero también para los nutrientes", dice Haggans. "Hable con un proveedor de atención médica para que le aconseje si necesita un suplemento en primer lugar, la dosis y las posibles interacciones con los medicamentos que ya está tomando".

Para las vitaminas y minerales, verifique el% del valor diario (DV) de cada nutriente para asegurarse de que no está consumiendo demasiado. "Es importante tener en cuenta la VD y el límite superior", dice Haggans. Demasiados ciertos suplementos pueden ser dañinos.

Los científicos aún tienen mucho que aprender incluso sobre las vitaminas comunes. Un estudio reciente encontró evidencia inesperada sobre la vitamina E. Investigaciones anteriores sugirieron que los hombres que tomaban suplementos de vitamina E podrían tener un riesgo menor de desarrollar cáncer de próstata. "Pero para nuestra sorpresa, un gran ensayo clínico financiado por los NIH de más de 29,000 hombres descubrió que tomar suplementos de vitamina E en realidad aumentó, no redujo, el riesgo de esta enfermedad", dice el Dr. Paul M. Coates, director de NIH. Oficina de Suplementos Dietéticos. Por eso es importante realizar estudios clínicos de suplementos para confirmar sus efectos.

Debido a que los suplementos están regulados como alimentos, no como medicamentos, la FDA no evalúa la calidad de los suplementos ni sus efectos en el cuerpo. Si se descubre que un producto no es seguro después de que llega al mercado, la FDA puede restringir o prohibir su uso.

Los fabricantes también son responsables de la pureza del producto y deben enumerar con precisión los ingredientes y sus cantidades. Pero no existe una agencia reguladora que se asegure de que las etiquetas coincidan con lo que hay en las botellas. Corre el riesgo de obtener menos, o en ocasiones más, de los ingredientes enumerados. Es posible que ni siquiera se enumeren todos los ingredientes.

Algunas organizaciones independientes realizan pruebas de calidad de los suplementos y ofrecen sellos de aprobación. Esto no garantiza que el producto funcione o sea seguro, solo asegura que el producto se hizo correctamente y que contiene los ingredientes enumerados.

“Los productos que se venden a nivel nacional en las tiendas y en línea donde normalmente compra deberían estar bien”, dice Coates. "Según la FDA, los suplementos que tienen más probabilidades de estar contaminados con ingredientes farmacéuticos son remedios herbales que se promueven para bajar de peso y mejorar el rendimiento sexual o atlético".

Para facilitar la búsqueda de información confiable, los NIH tienen hojas informativas sobre suplementos dietéticos en ods.od.nih.gov/factsheets/list-all/. Los NIH también lanzaron recientemente una base de datos en línea de etiquetas de suplementos dietéticos en www.dsld.nlm.nih.gov. Esta base de datos gratuita le permite buscar los ingredientes de miles de suplementos dietéticos. Incluye información de la etiqueta sobre la dosis, las declaraciones de propiedades saludables y las precauciones.

Para obtener información más personalizada sobre la marcha sobre los suplementos dietéticos, consulte la aplicación gratuita actualizada de los NIH para su teléfono inteligente o tableta: My Dietary Supplements (MyDS).

La aplicación MyDS proporciona la información más reciente sobre suplementos y le permite realizar un seguimiento de las vitaminas, minerales, hierbas y otros productos que toma. Incluso puede realizar un seguimiento de los suplementos que toman sus padres, cónyuge o hijos.

“Decidir si tomar suplementos dietéticos y cuáles tomar es un asunto serio”, dice Coates. “Primero, aprenda sobre sus beneficios potenciales y los riesgos que puedan presentar. Hable con sus proveedores de atención médica sobre los productos que le interesan y decidan juntos qué es lo mejor para usted, en todo caso, para su salud en general ".


¿Debería tomar suplementos dietéticos?

Cuando busca esa botella de vitamina C o píldoras de aceite de pescado, se preguntará qué tan bien funcionarán y si son seguras. Lo primero que debe preguntarse es si los necesita en primer lugar.

Más de la mitad de todos los estadounidenses toman uno o más suplementos dietéticos al día o en ocasiones. Los suplementos están disponibles sin receta y generalmente vienen en forma de píldora, polvo o líquido. Los suplementos comunes incluyen vitaminas, minerales y productos a base de hierbas, también conocidos como botánicos.

Las personas toman estos suplementos para asegurarse de obtener suficientes nutrientes esenciales y para mantener o mejorar su salud. Pero no todo el mundo necesita tomar suplementos.

"Es posible obtener todos los nutrientes que necesita comiendo una variedad de alimentos saludables, por lo que no tiene que tomar uno", dice Carol Haggans, dietista registrada y consultora de los NIH. "Pero los suplementos pueden ser útiles para llenar los vacíos en su dieta".

Algunos suplementos pueden tener efectos secundarios, especialmente si se toman antes de la cirugía o con otros medicamentos. Los suplementos también pueden causar problemas si tiene ciertas condiciones de salud. Y los efectos de muchos suplementos no se han probado en niños, mujeres embarazadas y otros grupos. Por lo tanto, hable con su proveedor de atención médica si está pensando en tomar suplementos dietéticos.

"Debe hablar con su médico sobre los suplementos que está tomando para que su atención pueda integrarse y administrarse", aconseja el Dr. Craig Hopp, experto en investigación de productos botánicos de los NIH.

Los suplementos dietéticos están regulados por la Administración de Drogas y Alimentos de los Estados Unidos (FDA) como alimentos, no como medicamentos. La etiqueta puede reclamar ciertos beneficios para la salud. Pero a diferencia de los medicamentos, los suplementos no pueden pretender curar, tratar o prevenir una enfermedad.

"Hay poca evidencia de que cualquier suplemento pueda revertir el curso de cualquier enfermedad crónica", dice Hopp. "No tome suplementos con esa expectativa".

La evidencia sugiere que algunos suplementos pueden mejorar la salud de diferentes maneras. Los suplementos de nutrientes más populares son los multivitamínicos, el calcio y las vitaminas B, C y D. El calcio apoya la salud ósea y la vitamina D ayuda al cuerpo a absorber el calcio. Las vitaminas C y E son antioxidantes, moléculas que previenen el daño celular y ayudan a mantener la salud.

Las mujeres necesitan hierro durante el embarazo y los bebés amamantados necesitan vitamina D. El ácido fólico (400 microgramos al día, ya sea de suplementos o alimentos fortificados) es importante para todas las mujeres en edad fértil.

La vitamina B12 mantiene saludables las células nerviosas y sanguíneas. "La vitamina B12 proviene principalmente de la carne, el pescado y los productos lácteos, por lo que los veganos pueden considerar la posibilidad de tomar un suplemento para asegurarse de obtener suficiente", dice Haggans.

La investigación sugiere que el aceite de pescado puede promover la salud del corazón. De los suplementos que no se derivan de vitaminas y minerales, dice Hopp, "el aceite de pescado probablemente tiene la mayor evidencia científica para respaldar su uso".

Los efectos sobre la salud de algunos otros suplementos comunes necesitan más estudio. Estos incluyen glucosamina (para el dolor en las articulaciones) y suplementos a base de hierbas como la equinácea (salud inmunológica) y el aceite de linaza (digestión).

Muchos suplementos tienen efectos leves con pocos riesgos. Pero tenga cuidado. La vitamina K, por ejemplo, reducirá la capacidad de acción de los anticoagulantes. El ginkgo puede aumentar el adelgazamiento de la sangre. La hierba de San Juan se usa a veces para aliviar la depresión, la ansiedad o el dolor nervioso, pero también puede acelerar la descomposición de muchos medicamentos, como los antidepresivos y las píldoras anticonceptivas, y hacerlos menos efectivos.

El hecho de que un suplemento se promocione como "natural" no significa necesariamente que sea seguro. Las hierbas consuelda y kava, por ejemplo, pueden dañar gravemente el hígado.

"Es importante conocer la composición química, cómo se prepara y cómo funciona en el cuerpo, especialmente para las hierbas, pero también para los nutrientes", dice Haggans. "Hable con un proveedor de atención médica para que le aconseje si necesita un suplemento en primer lugar, la dosis y las posibles interacciones con los medicamentos que ya está tomando".

Para las vitaminas y minerales, verifique el% del valor diario (DV) de cada nutriente para asegurarse de que no está consumiendo demasiado. "Es importante tener en cuenta la VD y el límite superior", dice Haggans. Demasiados ciertos suplementos pueden ser dañinos.

Los científicos aún tienen mucho que aprender incluso sobre las vitaminas comunes. Un estudio reciente encontró evidencia inesperada sobre la vitamina E. Investigaciones anteriores sugirieron que los hombres que tomaban suplementos de vitamina E podrían tener un riesgo menor de desarrollar cáncer de próstata. "Pero para nuestra sorpresa, un gran ensayo clínico financiado por los NIH de más de 29,000 hombres descubrió que tomar suplementos de vitamina E en realidad aumentó, no redujo, el riesgo de esta enfermedad", dice el Dr. Paul M. Coates, director de NIH. Oficina de Suplementos Dietéticos. Por eso es importante realizar estudios clínicos de suplementos para confirmar sus efectos.

Debido a que los suplementos están regulados como alimentos, no como medicamentos, la FDA no evalúa la calidad de los suplementos ni sus efectos en el cuerpo. Si se descubre que un producto no es seguro después de que llega al mercado, la FDA puede restringir o prohibir su uso.

Los fabricantes también son responsables de la pureza del producto y deben enumerar con precisión los ingredientes y sus cantidades. Pero no existe una agencia reguladora que se asegure de que las etiquetas coincidan con lo que hay en las botellas. Corre el riesgo de obtener menos, o en ocasiones más, de los ingredientes enumerados. Es posible que ni siquiera se enumeren todos los ingredientes.

Algunas organizaciones independientes realizan pruebas de calidad de los suplementos y ofrecen sellos de aprobación. Esto no garantiza que el producto funcione o sea seguro, solo asegura que el producto se hizo correctamente y que contiene los ingredientes enumerados.

“Los productos que se venden a nivel nacional en las tiendas y en línea donde normalmente compra deberían estar bien”, dice Coates. "Según la FDA, los suplementos que tienen más probabilidades de estar contaminados con ingredientes farmacéuticos son remedios a base de hierbas que se promueven para bajar de peso y mejorar el rendimiento sexual o atlético".

Para facilitar la búsqueda de información confiable, los NIH tienen hojas informativas sobre suplementos dietéticos en ods.od.nih.gov/factsheets/list-all/. Los NIH también lanzaron recientemente una base de datos en línea de etiquetas de suplementos dietéticos en www.dsld.nlm.nih.gov. Esta base de datos gratuita le permite buscar los ingredientes de miles de suplementos dietéticos. Incluye información de la etiqueta sobre dosis, declaraciones de propiedades saludables y precauciones.

Para obtener información más personalizada y sobre la marcha sobre los suplementos dietéticos, consulte la aplicación gratuita actualizada de los NIH para su teléfono inteligente o tableta: My Dietary Supplements (MyDS).

La aplicación MyDS proporciona la información más reciente sobre suplementos y le permite realizar un seguimiento de las vitaminas, minerales, hierbas y otros productos que toma. Incluso puede realizar un seguimiento de los suplementos que toman sus padres, cónyuge o hijos.

“Decidir si tomar suplementos dietéticos y cuáles tomar es un asunto serio”, dice Coates. “Primero, aprenda sobre sus beneficios potenciales y los riesgos que puedan presentar. Hable con sus proveedores de atención médica sobre los productos que le interesan y decidan juntos qué es lo mejor para usted, en todo caso, para su salud en general ".


¿Debería tomar suplementos dietéticos?

Cuando busca esa botella de vitamina C o pastillas de aceite de pescado, se preguntará qué tan bien funcionarán y si son seguras. Lo primero que debe preguntarse es si los necesita en primer lugar.

Más de la mitad de todos los estadounidenses toman uno o más suplementos dietéticos al día o en ocasiones. Los suplementos están disponibles sin receta y generalmente vienen en forma de píldora, polvo o líquido. Los suplementos comunes incluyen vitaminas, minerales y productos a base de hierbas, también conocidos como botánicos.

People take these supplements to make sure they get enough essential nutrients and to maintain or improve their health. But not everyone needs to take supplements.

“It’s possible to get all of the nutrients you need by eating a variety of healthy foods, so you don’t have to take one,” says Carol Haggans, a registered dietitian and consultant to NIH. “But supplements can be useful for filling in gaps in your diet.”

Some supplements may have side effects, especially if taken before surgery or with other medicines. Supplements can also cause problems if you have certain health conditions. And the effects of many supplements haven’t been tested in children, pregnant women and other groups. So talk with your health care provider if you’re thinking about taking dietary supplements.

“You should discuss with your doctor what supplements you’re taking so your care can be integrated and managed,” advises Dr. Craig Hopp, an expert in botanicals research at NIH.

Dietary supplements are regulated by the U.S. Food and Drug Administration (FDA) as foods, not as drugs. The label may claim certain health benefits. But unlike medicines, supplements can’t claim to cure, treat or prevent a disease.

“There’s little evidence that any supplement can reverse the course of any chronic disease,” says Hopp. “Don’t take supplements with that expectation.”

Evidence does suggest that some supplements can enhance health in different ways. The most popular nutrient supplements are multivitamins, calcium and vitamins B, C and D. Calcium supports bone health, and vitamin D helps the body absorb calcium. Vitamins C and E are antioxidants—molecules that prevent cell damage and help to maintain health.

Women need iron during pregnancy, and breastfed infants need vitamin D. Folic acid—400 micrograms daily, whether from supplements or fortified food—is important for all women of childbearing age.

Vitamin B12 keeps nerve and blood cells healthy. “Vitamin B12 mostly comes from meat, fish and dairy foods, so vegans may consider taking a supplement to be sure to get enough of it,” Haggans says.

Research suggests that fish oil can promote heart health. Of the supplements not derived from vitamins and minerals, Hopp says, “fish oil probably has the most scientific evidence to support its use.”

The health effects of some other common supplements need more study. These include glucosamine (for joint pain) and herbal supplements such as echinacea (immune health) and flaxseed oil (digestion).

Many supplements have mild effects with few risks. But use caution. Vitamin K, for example, will reduce the ability of blood thinners to work. Ginkgo can increase blood thinning. The herb St. John’s wort is sometimes used to ease depression, anxiety or nerve pain, but it can also speed the breakdown of many drugs—such as antidepressants and birth control pills—and make them less effective.

Just because a supplement is promoted as “natural” doesn’t necessarily mean it’s safe. The herbs comfrey and kava, for example, can seriously damage the liver.

“It’s important to know the chemical makeup, how it’s prepared, and how it works in the body—especially for herbs, but also for nutrients,” says Haggans. “Talk to a health care provider for advice on whether you need a supplement in the first place, the dose and possible interactions with medicine you’re already taking.”

For vitamins and minerals, check the % Daily Value (DV) for each nutrient to make sure you’re not getting too much. “It’s important to consider the DV and upper limit,” says Haggans. Too much of certain supplements can be harmful.

Scientists still have much to learn even about common vitamins. One recent study found unexpected evidence about vitamin E. Earlier research suggested that men who took vitamin E supplements might have a lower risk of developing prostate cancer. “But much to our surprise, a large NIH-funded clinical trial of more than 29,000 men found that taking supplements of vitamin E actually raised—not reduced—their risk of this disease,” says Dr. Paul M. Coates, director of NIH’s Office of Dietary Supplements. That’s why it’s important to conduct clinical studies of supplements to confirm their effects.

Because supplements are regulated as foods, not as drugs, the FDA doesn’t evaluate the quality of supplements or assess their effects on the body. If a product is found to be unsafe after it reaches the market, the FDA can restrict or ban its use.

Manufacturers are also responsible for the product’s purity, and they must accurately list ingredients and their amounts. But there’s no regulatory agency that makes sure that labels match what’s in the bottles. You risk getting less, or sometimes more, of the listed ingredients. All of the ingredients may not even be listed.

A few independent organizations conduct quality tests of supplements and offer seals of approval. This doesn’t guarantee the product works or is safe it just assures the product was properly made and contains the listed ingredients.

“Products sold nationally in the stores and online where you usually shop should be fine,” Coates says. “According to the FDA, supplement products most likely to be contaminated with pharmaceutical ingredients are herbal remedies promoted for weight loss and for sexual or athletic performance enhancement.”

To make it easy to find reliable information, NIH has fact sheets on dietary supplements at ods.od.nih.gov/factsheets/list-all/. NIH also recently launched an online Dietary Supplement Label Database at www.dsld.nlm.nih.gov. This free database lets you look up the ingredients of thousands of dietary supplements. It includes information from the label on dosage, health claims and cautions.

For more personalized, on-the-go information about dietary supplements, check out NIH’s free updated app for your smart phone or tablet: My Dietary Supplements (MyDS).

The MyDS app provides the latest supplement information and lets you keep track of the vitamins, minerals, herbs and other products you take. You can even keep track of supplements taken by your parents, spouse or children.

“Deciding whether to take dietary supplements and which ones to take is a serious matter,” says Coates. “Learn about their potential benefits and any risks they may pose first. Speak to your health care providers about products of interest and decide together what might be best for you to take, if anything, for your overall health.”


Should You Take Dietary Supplements?

When you reach for that bottle of vitamin C or fish oil pills, you might wonder how well they’ll work and if they’re safe. The first thing to ask yourself is whether you need them in the first place.

More than half of all Americans take one or more dietary supplements daily or on occasion. Supplements are available without a prescription and usually come in pill, powder or liquid form. Common supplements include vitamins, minerals and herbal products, also known as botanicals.

People take these supplements to make sure they get enough essential nutrients and to maintain or improve their health. But not everyone needs to take supplements.

“It’s possible to get all of the nutrients you need by eating a variety of healthy foods, so you don’t have to take one,” says Carol Haggans, a registered dietitian and consultant to NIH. “But supplements can be useful for filling in gaps in your diet.”

Some supplements may have side effects, especially if taken before surgery or with other medicines. Supplements can also cause problems if you have certain health conditions. And the effects of many supplements haven’t been tested in children, pregnant women and other groups. So talk with your health care provider if you’re thinking about taking dietary supplements.

“You should discuss with your doctor what supplements you’re taking so your care can be integrated and managed,” advises Dr. Craig Hopp, an expert in botanicals research at NIH.

Dietary supplements are regulated by the U.S. Food and Drug Administration (FDA) as foods, not as drugs. The label may claim certain health benefits. But unlike medicines, supplements can’t claim to cure, treat or prevent a disease.

“There’s little evidence that any supplement can reverse the course of any chronic disease,” says Hopp. “Don’t take supplements with that expectation.”

Evidence does suggest that some supplements can enhance health in different ways. The most popular nutrient supplements are multivitamins, calcium and vitamins B, C and D. Calcium supports bone health, and vitamin D helps the body absorb calcium. Vitamins C and E are antioxidants—molecules that prevent cell damage and help to maintain health.

Women need iron during pregnancy, and breastfed infants need vitamin D. Folic acid—400 micrograms daily, whether from supplements or fortified food—is important for all women of childbearing age.

Vitamin B12 keeps nerve and blood cells healthy. “Vitamin B12 mostly comes from meat, fish and dairy foods, so vegans may consider taking a supplement to be sure to get enough of it,” Haggans says.

Research suggests that fish oil can promote heart health. Of the supplements not derived from vitamins and minerals, Hopp says, “fish oil probably has the most scientific evidence to support its use.”

The health effects of some other common supplements need more study. These include glucosamine (for joint pain) and herbal supplements such as echinacea (immune health) and flaxseed oil (digestion).

Many supplements have mild effects with few risks. But use caution. Vitamin K, for example, will reduce the ability of blood thinners to work. Ginkgo can increase blood thinning. The herb St. John’s wort is sometimes used to ease depression, anxiety or nerve pain, but it can also speed the breakdown of many drugs—such as antidepressants and birth control pills—and make them less effective.

Just because a supplement is promoted as “natural” doesn’t necessarily mean it’s safe. The herbs comfrey and kava, for example, can seriously damage the liver.

“It’s important to know the chemical makeup, how it’s prepared, and how it works in the body—especially for herbs, but also for nutrients,” says Haggans. “Talk to a health care provider for advice on whether you need a supplement in the first place, the dose and possible interactions with medicine you’re already taking.”

For vitamins and minerals, check the % Daily Value (DV) for each nutrient to make sure you’re not getting too much. “It’s important to consider the DV and upper limit,” says Haggans. Too much of certain supplements can be harmful.

Scientists still have much to learn even about common vitamins. One recent study found unexpected evidence about vitamin E. Earlier research suggested that men who took vitamin E supplements might have a lower risk of developing prostate cancer. “But much to our surprise, a large NIH-funded clinical trial of more than 29,000 men found that taking supplements of vitamin E actually raised—not reduced—their risk of this disease,” says Dr. Paul M. Coates, director of NIH’s Office of Dietary Supplements. That’s why it’s important to conduct clinical studies of supplements to confirm their effects.

Because supplements are regulated as foods, not as drugs, the FDA doesn’t evaluate the quality of supplements or assess their effects on the body. If a product is found to be unsafe after it reaches the market, the FDA can restrict or ban its use.

Manufacturers are also responsible for the product’s purity, and they must accurately list ingredients and their amounts. But there’s no regulatory agency that makes sure that labels match what’s in the bottles. You risk getting less, or sometimes more, of the listed ingredients. All of the ingredients may not even be listed.

A few independent organizations conduct quality tests of supplements and offer seals of approval. This doesn’t guarantee the product works or is safe it just assures the product was properly made and contains the listed ingredients.

“Products sold nationally in the stores and online where you usually shop should be fine,” Coates says. “According to the FDA, supplement products most likely to be contaminated with pharmaceutical ingredients are herbal remedies promoted for weight loss and for sexual or athletic performance enhancement.”

To make it easy to find reliable information, NIH has fact sheets on dietary supplements at ods.od.nih.gov/factsheets/list-all/. NIH also recently launched an online Dietary Supplement Label Database at www.dsld.nlm.nih.gov. This free database lets you look up the ingredients of thousands of dietary supplements. It includes information from the label on dosage, health claims and cautions.

For more personalized, on-the-go information about dietary supplements, check out NIH’s free updated app for your smart phone or tablet: My Dietary Supplements (MyDS).

The MyDS app provides the latest supplement information and lets you keep track of the vitamins, minerals, herbs and other products you take. You can even keep track of supplements taken by your parents, spouse or children.

“Deciding whether to take dietary supplements and which ones to take is a serious matter,” says Coates. “Learn about their potential benefits and any risks they may pose first. Speak to your health care providers about products of interest and decide together what might be best for you to take, if anything, for your overall health.”


Should You Take Dietary Supplements?

When you reach for that bottle of vitamin C or fish oil pills, you might wonder how well they’ll work and if they’re safe. The first thing to ask yourself is whether you need them in the first place.

More than half of all Americans take one or more dietary supplements daily or on occasion. Supplements are available without a prescription and usually come in pill, powder or liquid form. Common supplements include vitamins, minerals and herbal products, also known as botanicals.

People take these supplements to make sure they get enough essential nutrients and to maintain or improve their health. But not everyone needs to take supplements.

“It’s possible to get all of the nutrients you need by eating a variety of healthy foods, so you don’t have to take one,” says Carol Haggans, a registered dietitian and consultant to NIH. “But supplements can be useful for filling in gaps in your diet.”

Some supplements may have side effects, especially if taken before surgery or with other medicines. Supplements can also cause problems if you have certain health conditions. And the effects of many supplements haven’t been tested in children, pregnant women and other groups. So talk with your health care provider if you’re thinking about taking dietary supplements.

“You should discuss with your doctor what supplements you’re taking so your care can be integrated and managed,” advises Dr. Craig Hopp, an expert in botanicals research at NIH.

Dietary supplements are regulated by the U.S. Food and Drug Administration (FDA) as foods, not as drugs. The label may claim certain health benefits. But unlike medicines, supplements can’t claim to cure, treat or prevent a disease.

“There’s little evidence that any supplement can reverse the course of any chronic disease,” says Hopp. “Don’t take supplements with that expectation.”

Evidence does suggest that some supplements can enhance health in different ways. The most popular nutrient supplements are multivitamins, calcium and vitamins B, C and D. Calcium supports bone health, and vitamin D helps the body absorb calcium. Vitamins C and E are antioxidants—molecules that prevent cell damage and help to maintain health.

Women need iron during pregnancy, and breastfed infants need vitamin D. Folic acid—400 micrograms daily, whether from supplements or fortified food—is important for all women of childbearing age.

Vitamin B12 keeps nerve and blood cells healthy. “Vitamin B12 mostly comes from meat, fish and dairy foods, so vegans may consider taking a supplement to be sure to get enough of it,” Haggans says.

Research suggests that fish oil can promote heart health. Of the supplements not derived from vitamins and minerals, Hopp says, “fish oil probably has the most scientific evidence to support its use.”

The health effects of some other common supplements need more study. These include glucosamine (for joint pain) and herbal supplements such as echinacea (immune health) and flaxseed oil (digestion).

Many supplements have mild effects with few risks. But use caution. Vitamin K, for example, will reduce the ability of blood thinners to work. Ginkgo can increase blood thinning. The herb St. John’s wort is sometimes used to ease depression, anxiety or nerve pain, but it can also speed the breakdown of many drugs—such as antidepressants and birth control pills—and make them less effective.

Just because a supplement is promoted as “natural” doesn’t necessarily mean it’s safe. The herbs comfrey and kava, for example, can seriously damage the liver.

“It’s important to know the chemical makeup, how it’s prepared, and how it works in the body—especially for herbs, but also for nutrients,” says Haggans. “Talk to a health care provider for advice on whether you need a supplement in the first place, the dose and possible interactions with medicine you’re already taking.”

For vitamins and minerals, check the % Daily Value (DV) for each nutrient to make sure you’re not getting too much. “It’s important to consider the DV and upper limit,” says Haggans. Too much of certain supplements can be harmful.

Scientists still have much to learn even about common vitamins. One recent study found unexpected evidence about vitamin E. Earlier research suggested that men who took vitamin E supplements might have a lower risk of developing prostate cancer. “But much to our surprise, a large NIH-funded clinical trial of more than 29,000 men found that taking supplements of vitamin E actually raised—not reduced—their risk of this disease,” says Dr. Paul M. Coates, director of NIH’s Office of Dietary Supplements. That’s why it’s important to conduct clinical studies of supplements to confirm their effects.

Because supplements are regulated as foods, not as drugs, the FDA doesn’t evaluate the quality of supplements or assess their effects on the body. If a product is found to be unsafe after it reaches the market, the FDA can restrict or ban its use.

Manufacturers are also responsible for the product’s purity, and they must accurately list ingredients and their amounts. But there’s no regulatory agency that makes sure that labels match what’s in the bottles. You risk getting less, or sometimes more, of the listed ingredients. All of the ingredients may not even be listed.

A few independent organizations conduct quality tests of supplements and offer seals of approval. This doesn’t guarantee the product works or is safe it just assures the product was properly made and contains the listed ingredients.

“Products sold nationally in the stores and online where you usually shop should be fine,” Coates says. “According to the FDA, supplement products most likely to be contaminated with pharmaceutical ingredients are herbal remedies promoted for weight loss and for sexual or athletic performance enhancement.”

To make it easy to find reliable information, NIH has fact sheets on dietary supplements at ods.od.nih.gov/factsheets/list-all/. NIH also recently launched an online Dietary Supplement Label Database at www.dsld.nlm.nih.gov. This free database lets you look up the ingredients of thousands of dietary supplements. It includes information from the label on dosage, health claims and cautions.

For more personalized, on-the-go information about dietary supplements, check out NIH’s free updated app for your smart phone or tablet: My Dietary Supplements (MyDS).

The MyDS app provides the latest supplement information and lets you keep track of the vitamins, minerals, herbs and other products you take. You can even keep track of supplements taken by your parents, spouse or children.

“Deciding whether to take dietary supplements and which ones to take is a serious matter,” says Coates. “Learn about their potential benefits and any risks they may pose first. Speak to your health care providers about products of interest and decide together what might be best for you to take, if anything, for your overall health.”


Should You Take Dietary Supplements?

When you reach for that bottle of vitamin C or fish oil pills, you might wonder how well they’ll work and if they’re safe. The first thing to ask yourself is whether you need them in the first place.

More than half of all Americans take one or more dietary supplements daily or on occasion. Supplements are available without a prescription and usually come in pill, powder or liquid form. Common supplements include vitamins, minerals and herbal products, also known as botanicals.

People take these supplements to make sure they get enough essential nutrients and to maintain or improve their health. But not everyone needs to take supplements.

“It’s possible to get all of the nutrients you need by eating a variety of healthy foods, so you don’t have to take one,” says Carol Haggans, a registered dietitian and consultant to NIH. “But supplements can be useful for filling in gaps in your diet.”

Some supplements may have side effects, especially if taken before surgery or with other medicines. Supplements can also cause problems if you have certain health conditions. And the effects of many supplements haven’t been tested in children, pregnant women and other groups. So talk with your health care provider if you’re thinking about taking dietary supplements.

“You should discuss with your doctor what supplements you’re taking so your care can be integrated and managed,” advises Dr. Craig Hopp, an expert in botanicals research at NIH.

Dietary supplements are regulated by the U.S. Food and Drug Administration (FDA) as foods, not as drugs. The label may claim certain health benefits. But unlike medicines, supplements can’t claim to cure, treat or prevent a disease.

“There’s little evidence that any supplement can reverse the course of any chronic disease,” says Hopp. “Don’t take supplements with that expectation.”

Evidence does suggest that some supplements can enhance health in different ways. The most popular nutrient supplements are multivitamins, calcium and vitamins B, C and D. Calcium supports bone health, and vitamin D helps the body absorb calcium. Vitamins C and E are antioxidants—molecules that prevent cell damage and help to maintain health.

Women need iron during pregnancy, and breastfed infants need vitamin D. Folic acid—400 micrograms daily, whether from supplements or fortified food—is important for all women of childbearing age.

Vitamin B12 keeps nerve and blood cells healthy. “Vitamin B12 mostly comes from meat, fish and dairy foods, so vegans may consider taking a supplement to be sure to get enough of it,” Haggans says.

Research suggests that fish oil can promote heart health. Of the supplements not derived from vitamins and minerals, Hopp says, “fish oil probably has the most scientific evidence to support its use.”

The health effects of some other common supplements need more study. These include glucosamine (for joint pain) and herbal supplements such as echinacea (immune health) and flaxseed oil (digestion).

Many supplements have mild effects with few risks. But use caution. Vitamin K, for example, will reduce the ability of blood thinners to work. Ginkgo can increase blood thinning. The herb St. John’s wort is sometimes used to ease depression, anxiety or nerve pain, but it can also speed the breakdown of many drugs—such as antidepressants and birth control pills—and make them less effective.

Just because a supplement is promoted as “natural” doesn’t necessarily mean it’s safe. The herbs comfrey and kava, for example, can seriously damage the liver.

“It’s important to know the chemical makeup, how it’s prepared, and how it works in the body—especially for herbs, but also for nutrients,” says Haggans. “Talk to a health care provider for advice on whether you need a supplement in the first place, the dose and possible interactions with medicine you’re already taking.”

For vitamins and minerals, check the % Daily Value (DV) for each nutrient to make sure you’re not getting too much. “It’s important to consider the DV and upper limit,” says Haggans. Too much of certain supplements can be harmful.

Scientists still have much to learn even about common vitamins. One recent study found unexpected evidence about vitamin E. Earlier research suggested that men who took vitamin E supplements might have a lower risk of developing prostate cancer. “But much to our surprise, a large NIH-funded clinical trial of more than 29,000 men found that taking supplements of vitamin E actually raised—not reduced—their risk of this disease,” says Dr. Paul M. Coates, director of NIH’s Office of Dietary Supplements. That’s why it’s important to conduct clinical studies of supplements to confirm their effects.

Because supplements are regulated as foods, not as drugs, the FDA doesn’t evaluate the quality of supplements or assess their effects on the body. If a product is found to be unsafe after it reaches the market, the FDA can restrict or ban its use.

Manufacturers are also responsible for the product’s purity, and they must accurately list ingredients and their amounts. But there’s no regulatory agency that makes sure that labels match what’s in the bottles. You risk getting less, or sometimes more, of the listed ingredients. All of the ingredients may not even be listed.

A few independent organizations conduct quality tests of supplements and offer seals of approval. This doesn’t guarantee the product works or is safe it just assures the product was properly made and contains the listed ingredients.

“Products sold nationally in the stores and online where you usually shop should be fine,” Coates says. “According to the FDA, supplement products most likely to be contaminated with pharmaceutical ingredients are herbal remedies promoted for weight loss and for sexual or athletic performance enhancement.”

To make it easy to find reliable information, NIH has fact sheets on dietary supplements at ods.od.nih.gov/factsheets/list-all/. NIH also recently launched an online Dietary Supplement Label Database at www.dsld.nlm.nih.gov. This free database lets you look up the ingredients of thousands of dietary supplements. It includes information from the label on dosage, health claims and cautions.

For more personalized, on-the-go information about dietary supplements, check out NIH’s free updated app for your smart phone or tablet: My Dietary Supplements (MyDS).

The MyDS app provides the latest supplement information and lets you keep track of the vitamins, minerals, herbs and other products you take. You can even keep track of supplements taken by your parents, spouse or children.

“Deciding whether to take dietary supplements and which ones to take is a serious matter,” says Coates. “Learn about their potential benefits and any risks they may pose first. Speak to your health care providers about products of interest and decide together what might be best for you to take, if anything, for your overall health.”


Should You Take Dietary Supplements?

When you reach for that bottle of vitamin C or fish oil pills, you might wonder how well they’ll work and if they’re safe. The first thing to ask yourself is whether you need them in the first place.

More than half of all Americans take one or more dietary supplements daily or on occasion. Supplements are available without a prescription and usually come in pill, powder or liquid form. Common supplements include vitamins, minerals and herbal products, also known as botanicals.

People take these supplements to make sure they get enough essential nutrients and to maintain or improve their health. But not everyone needs to take supplements.

“It’s possible to get all of the nutrients you need by eating a variety of healthy foods, so you don’t have to take one,” says Carol Haggans, a registered dietitian and consultant to NIH. “But supplements can be useful for filling in gaps in your diet.”

Some supplements may have side effects, especially if taken before surgery or with other medicines. Supplements can also cause problems if you have certain health conditions. And the effects of many supplements haven’t been tested in children, pregnant women and other groups. So talk with your health care provider if you’re thinking about taking dietary supplements.

“You should discuss with your doctor what supplements you’re taking so your care can be integrated and managed,” advises Dr. Craig Hopp, an expert in botanicals research at NIH.

Dietary supplements are regulated by the U.S. Food and Drug Administration (FDA) as foods, not as drugs. The label may claim certain health benefits. But unlike medicines, supplements can’t claim to cure, treat or prevent a disease.

“There’s little evidence that any supplement can reverse the course of any chronic disease,” says Hopp. “Don’t take supplements with that expectation.”

Evidence does suggest that some supplements can enhance health in different ways. The most popular nutrient supplements are multivitamins, calcium and vitamins B, C and D. Calcium supports bone health, and vitamin D helps the body absorb calcium. Vitamins C and E are antioxidants—molecules that prevent cell damage and help to maintain health.

Women need iron during pregnancy, and breastfed infants need vitamin D. Folic acid—400 micrograms daily, whether from supplements or fortified food—is important for all women of childbearing age.

Vitamin B12 keeps nerve and blood cells healthy. “Vitamin B12 mostly comes from meat, fish and dairy foods, so vegans may consider taking a supplement to be sure to get enough of it,” Haggans says.

Research suggests that fish oil can promote heart health. Of the supplements not derived from vitamins and minerals, Hopp says, “fish oil probably has the most scientific evidence to support its use.”

The health effects of some other common supplements need more study. These include glucosamine (for joint pain) and herbal supplements such as echinacea (immune health) and flaxseed oil (digestion).

Many supplements have mild effects with few risks. But use caution. Vitamin K, for example, will reduce the ability of blood thinners to work. Ginkgo can increase blood thinning. The herb St. John’s wort is sometimes used to ease depression, anxiety or nerve pain, but it can also speed the breakdown of many drugs—such as antidepressants and birth control pills—and make them less effective.

Just because a supplement is promoted as “natural” doesn’t necessarily mean it’s safe. The herbs comfrey and kava, for example, can seriously damage the liver.

“It’s important to know the chemical makeup, how it’s prepared, and how it works in the body—especially for herbs, but also for nutrients,” says Haggans. “Talk to a health care provider for advice on whether you need a supplement in the first place, the dose and possible interactions with medicine you’re already taking.”

For vitamins and minerals, check the % Daily Value (DV) for each nutrient to make sure you’re not getting too much. “It’s important to consider the DV and upper limit,” says Haggans. Too much of certain supplements can be harmful.

Scientists still have much to learn even about common vitamins. One recent study found unexpected evidence about vitamin E. Earlier research suggested that men who took vitamin E supplements might have a lower risk of developing prostate cancer. “But much to our surprise, a large NIH-funded clinical trial of more than 29,000 men found that taking supplements of vitamin E actually raised—not reduced—their risk of this disease,” says Dr. Paul M. Coates, director of NIH’s Office of Dietary Supplements. That’s why it’s important to conduct clinical studies of supplements to confirm their effects.

Because supplements are regulated as foods, not as drugs, the FDA doesn’t evaluate the quality of supplements or assess their effects on the body. If a product is found to be unsafe after it reaches the market, the FDA can restrict or ban its use.

Manufacturers are also responsible for the product’s purity, and they must accurately list ingredients and their amounts. But there’s no regulatory agency that makes sure that labels match what’s in the bottles. You risk getting less, or sometimes more, of the listed ingredients. All of the ingredients may not even be listed.

A few independent organizations conduct quality tests of supplements and offer seals of approval. This doesn’t guarantee the product works or is safe it just assures the product was properly made and contains the listed ingredients.

“Products sold nationally in the stores and online where you usually shop should be fine,” Coates says. “According to the FDA, supplement products most likely to be contaminated with pharmaceutical ingredients are herbal remedies promoted for weight loss and for sexual or athletic performance enhancement.”

To make it easy to find reliable information, NIH has fact sheets on dietary supplements at ods.od.nih.gov/factsheets/list-all/. NIH also recently launched an online Dietary Supplement Label Database at www.dsld.nlm.nih.gov. This free database lets you look up the ingredients of thousands of dietary supplements. It includes information from the label on dosage, health claims and cautions.

For more personalized, on-the-go information about dietary supplements, check out NIH’s free updated app for your smart phone or tablet: My Dietary Supplements (MyDS).

The MyDS app provides the latest supplement information and lets you keep track of the vitamins, minerals, herbs and other products you take. You can even keep track of supplements taken by your parents, spouse or children.

“Deciding whether to take dietary supplements and which ones to take is a serious matter,” says Coates. “Learn about their potential benefits and any risks they may pose first. Speak to your health care providers about products of interest and decide together what might be best for you to take, if anything, for your overall health.”


Should You Take Dietary Supplements?

When you reach for that bottle of vitamin C or fish oil pills, you might wonder how well they’ll work and if they’re safe. The first thing to ask yourself is whether you need them in the first place.

More than half of all Americans take one or more dietary supplements daily or on occasion. Supplements are available without a prescription and usually come in pill, powder or liquid form. Common supplements include vitamins, minerals and herbal products, also known as botanicals.

People take these supplements to make sure they get enough essential nutrients and to maintain or improve their health. But not everyone needs to take supplements.

“It’s possible to get all of the nutrients you need by eating a variety of healthy foods, so you don’t have to take one,” says Carol Haggans, a registered dietitian and consultant to NIH. “But supplements can be useful for filling in gaps in your diet.”

Some supplements may have side effects, especially if taken before surgery or with other medicines. Supplements can also cause problems if you have certain health conditions. And the effects of many supplements haven’t been tested in children, pregnant women and other groups. So talk with your health care provider if you’re thinking about taking dietary supplements.

“You should discuss with your doctor what supplements you’re taking so your care can be integrated and managed,” advises Dr. Craig Hopp, an expert in botanicals research at NIH.

Dietary supplements are regulated by the U.S. Food and Drug Administration (FDA) as foods, not as drugs. The label may claim certain health benefits. But unlike medicines, supplements can’t claim to cure, treat or prevent a disease.

“There’s little evidence that any supplement can reverse the course of any chronic disease,” says Hopp. “Don’t take supplements with that expectation.”

Evidence does suggest that some supplements can enhance health in different ways. The most popular nutrient supplements are multivitamins, calcium and vitamins B, C and D. Calcium supports bone health, and vitamin D helps the body absorb calcium. Vitamins C and E are antioxidants—molecules that prevent cell damage and help to maintain health.

Women need iron during pregnancy, and breastfed infants need vitamin D. Folic acid—400 micrograms daily, whether from supplements or fortified food—is important for all women of childbearing age.

Vitamin B12 keeps nerve and blood cells healthy. “Vitamin B12 mostly comes from meat, fish and dairy foods, so vegans may consider taking a supplement to be sure to get enough of it,” Haggans says.

Research suggests that fish oil can promote heart health. Of the supplements not derived from vitamins and minerals, Hopp says, “fish oil probably has the most scientific evidence to support its use.”

The health effects of some other common supplements need more study. These include glucosamine (for joint pain) and herbal supplements such as echinacea (immune health) and flaxseed oil (digestion).

Many supplements have mild effects with few risks. But use caution. Vitamin K, for example, will reduce the ability of blood thinners to work. Ginkgo can increase blood thinning. The herb St. John’s wort is sometimes used to ease depression, anxiety or nerve pain, but it can also speed the breakdown of many drugs—such as antidepressants and birth control pills—and make them less effective.

Just because a supplement is promoted as “natural” doesn’t necessarily mean it’s safe. The herbs comfrey and kava, for example, can seriously damage the liver.

“It’s important to know the chemical makeup, how it’s prepared, and how it works in the body—especially for herbs, but also for nutrients,” says Haggans. “Talk to a health care provider for advice on whether you need a supplement in the first place, the dose and possible interactions with medicine you’re already taking.”

For vitamins and minerals, check the % Daily Value (DV) for each nutrient to make sure you’re not getting too much. “It’s important to consider the DV and upper limit,” says Haggans. Too much of certain supplements can be harmful.

Scientists still have much to learn even about common vitamins. One recent study found unexpected evidence about vitamin E. Earlier research suggested that men who took vitamin E supplements might have a lower risk of developing prostate cancer. “But much to our surprise, a large NIH-funded clinical trial of more than 29,000 men found that taking supplements of vitamin E actually raised—not reduced—their risk of this disease,” says Dr. Paul M. Coates, director of NIH’s Office of Dietary Supplements. That’s why it’s important to conduct clinical studies of supplements to confirm their effects.

Because supplements are regulated as foods, not as drugs, the FDA doesn’t evaluate the quality of supplements or assess their effects on the body. If a product is found to be unsafe after it reaches the market, the FDA can restrict or ban its use.

Manufacturers are also responsible for the product’s purity, and they must accurately list ingredients and their amounts. But there’s no regulatory agency that makes sure that labels match what’s in the bottles. You risk getting less, or sometimes more, of the listed ingredients. All of the ingredients may not even be listed.

A few independent organizations conduct quality tests of supplements and offer seals of approval. This doesn’t guarantee the product works or is safe it just assures the product was properly made and contains the listed ingredients.

“Products sold nationally in the stores and online where you usually shop should be fine,” Coates says. “According to the FDA, supplement products most likely to be contaminated with pharmaceutical ingredients are herbal remedies promoted for weight loss and for sexual or athletic performance enhancement.”

To make it easy to find reliable information, NIH has fact sheets on dietary supplements at ods.od.nih.gov/factsheets/list-all/. NIH also recently launched an online Dietary Supplement Label Database at www.dsld.nlm.nih.gov. This free database lets you look up the ingredients of thousands of dietary supplements. It includes information from the label on dosage, health claims and cautions.

For more personalized, on-the-go information about dietary supplements, check out NIH’s free updated app for your smart phone or tablet: My Dietary Supplements (MyDS).

The MyDS app provides the latest supplement information and lets you keep track of the vitamins, minerals, herbs and other products you take. You can even keep track of supplements taken by your parents, spouse or children.

“Deciding whether to take dietary supplements and which ones to take is a serious matter,” says Coates. “Learn about their potential benefits and any risks they may pose first. Speak to your health care providers about products of interest and decide together what might be best for you to take, if anything, for your overall health.”


Ver el vídeo: COMIDA SALUDABLE PARA NIÑOS: Alimentos Orgánicos vs. Convencionales. AU MAMI (Septiembre 2021).